Miguel Ruano, Arquitecto
Urbanismo y Sostenibilidad
El urbanismo es uno de los campos donde más obvia y directamente son de aplicación los principios del desarrollo sostenible. De hecho, la planificación urbanística y la ordenación del territorio ya no pueden entenderse, desde un punto de vista conceptual, sino como instrumentos al servicio de una estrategia global de sostenibilidad. Y, sin embargo, son estas disciplinas donde, a pesar del indudable interés generado por la Conferencia de Río, son relativamente escasos sus efectos. Se trata de campos "conservadores" (en un sentido etimológico del termino), en los que, tradicionalmente, siempre ha costado mucho cambiar las metodologías y aproximaciones de cada momento histórico.
Las innovaciones radicales, en arquitectura y urbanismo, son relativamente escasas, especialmente si se tiene en cuenta que la "invención" de la ciudad tuvo lugar hace 9.000 años. El progreso en estos campos, como en tantos otros, es fundamentalmente evolutivo, a base de pequeños cambios y mejoras que no alteran, en lo sustancial, las bases de la disciplina. Por ejemplo, en Occidente se necesitaron casi 400 años para poner en crisis, por medio del Movimiento Moderno, los principios clásicos de proyectación del Renacimiento, el cual, a su vez, sucedía a un milenio de arquitectura y urbanismo medievales.
Es posible que los principios de la sostenibilidad, representen, para arquitectos y urbanistas, una revolución similar a la que Einstein significo para la física newtoniana. Habrá quien piense, no obstante, que la sostenibilidad no implica ningún cambio radical, sino simplemente la adquisición de conocimientos adicionales (el "reciclarse", utilizando una expresión al uso). Pero es incuestionable que, para arquitectos y urbanistas, como para tantos otros seres humanos, la sostenibilidad significara un replanteo radical de su actitud con respecto al ejercicio de su profesión, sus objetivos y, especialmente, su función social. La sociedad humana, la Tierra, no pueden permitirse más edificios y desarrollos urbanos no sostenibles. La ciudad del futuro, de un futuro muy inmediato, habrá de ser sostenible, o dejar de ser. Son inviables las medias tintas. Arquitectos y urbanistas serán requeridos por la sociedad para proyectar nuevos hábitats humanos basados en conceptos radicalmente diferentes de los vigentes hasta ahora. Y no podemos perder ni un día: hay que empezar ahora mismo, pero ¿cómo?
La resistencia al cambio hacia planteamientos de sostenibilidad, aparte del temor a la incertidumbre consustancial al ser humano, tiene en este caso otra motivación, y bien fundamentada: la carencia de elementos de referencia. Esta circunstancia es un importante obstáculo para avanzar en la dirección correcta.
Tanto arquitectos como urbanistas, tradicionalmente, han sido formados y han ejercido su profesión partiendo de lo ya conocido, tanto en métodos como en formas y materiales. Esta aproximación, que tiene sentido en tantos campos, tiene aún más lógica desde el momento que la arquitectura siempre se construye sobre un contexto preexistente, con el que debe establecer una nueva relación. La ciudad sostenible no se construirá tanto ex-novo como sobre (o dentro o a través de) nuestras ciudades actuales. Es por ello esencial empezar a desarrollar y difundir esos nuevos modelos de referencia que permitirán a los arquitectos y urbanistas de todo el mundo empezar a trabajar por la sostenibilidad.
